Huelga de funcionarios

 Se puede hacer el chiste fácil y tópico de “pero si el resto del año tampoco trabajan”. Ya he leído en alguna página el tan manido Vuelva usted mañana de Larra. Quien se haya leído ese cuento-artículo sabrá que al final no sólo se critica al funcionamiento de la Administración y de la clase funcionarial, también de paso se critica el falso patriotismo que facilita el perdurable mal funcionamiento y que imposibilita que “el extranjero” (el de Larra; el de Camus no lo he leído) pueda establecerse y, más de cien años antes de que lo enunciara Candel, se transfore en “otro (coloque aquí la nacionalidad que prefiera, pero siendo Larra, es preferible “español”)”.

 

Vuelva usted mañana, por culpa de ese título, que por otra parte es muy acertado, se ha tratado, en ocasiones, como si de una lectura de humor fuese, y eso ha ocurrido porque se ha explicado mal. En el colegio lo explican como “un francés llega a España, tiene que hacer unos trámites y un español se apuesta a que estará 6 mese y no 15 días; día día el gabacho descubre que el español tenía razón.” Si fuera solamente eso, Larra no hubiese acabado como acabó. Este cuento-artículo es como lo que dice el malvado crítico de Ratatouille: “Las críticas negativas, para quien las lee, son divertidas”. Y añadiría yo: pero para quien las recibe son/deberían ser muy pesimistas y, por tanto deberían cambiar: si después de más de ciento sesenta años nos sigue pareciendo contemporáneo el escrito larrista, es que algo necesita cambiar urgentemente.

  “A mi no me gusta la comida, me apasiona; y si no me apasiona, yo no me la trago.”

Ocurre que, precisamente hoy, hace 61 años que se publicó 1984. La novela que critica que un Estado totalitario ha neutralizado la rebelión gracias a un extenso funcionariado, igualmente desprovisto de crítica, fue precisamente publicada un día como hoy, en el que se demuestra que el cuerpo funcionarial si que tiene medios con los que criticar al Gobierno (que sean escasos o poco eficientes ese es otro tema que merecería un análisis más completo). Lo que veréis a continuación es el cartel de la adaptación cinematográfica y así podréis comprobar dos cosas: 1.- John Hurt, que aquí encarna a Winston, es el que encarna en V de Vendetta (la que se podría considerar como una hipotética segunda parte) al dictador y 2.- y, relacionado con lo anterior, el título está inscrito en una gran V.

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