“¿Qué es el catalán?” – Conversación del capitán Aubrey y el doctor Maturin

  Capitán de mar y de guerra” – Patrick O’Brian

 Capítulo 2

(Mahón, abril de 1800)

Se sentaron en la parte posterior de la posada, en una mesa redonda del mirador, tan cerca del agua que, con un ligero golpe de muñeca, devolvían las conchas de las ostras a su antiguo medio. Y desde una tartana aún por descargar, a unos cinco metros por debajo de ellos, llegaban aromas mezclados de alquitrán de Estocolmo, jarcias, lonas y trementina de China.

“Permítame que insista en que tome un poco más de este guiso de cordero, señor”, dijo Jack.

“Bien, si insiste”, dijo Stephen Maturin. “Está muy bueno.”

“Es una de la cosas que hacen bien en el Crown”, dijo Jack. “Aunque me cueste reconocerlo. Sin embargo, yo también había encargado pastel de pato, ternera con vegetales y cabeza de cerdo adobada, aparte de los postres. Sin duda ese hombre se ha confundido. Sólo Dios sabe qué hay en ese plato que tiene al lado, pero desde luego, cabeza de cerdo no es. Le repetí varias veces visage de porco y él asintió como un mandarín de la China. Le aseguro que es exasperante que uno les pida que preparen cinco platos, y les explique lo que se quiere en español, para que luego resulte que son sólo tres, y dos de ellos equivocados. Me avergüenza no poder ofrecerle nada mejor que esto, pero no ha sido por falta de buena voluntad, le doy mi palabra.”

“No había comido tan bien desde hacía días”, dijo Stephen con una breve inclinación de cabeza, “ni en tan agradable compañía, se lo aseguro. Es posible que el problema esté en que a pesar de explicarlo muy despacio, lo hace en español de Castilla.”

“Bueno”, dijo Jack mientras llenaba los vasos sonriendo y observaba la transparencia del vino, “me pareció que para comunicarme con españoles, era razonable usar el español que sabía”.

“Naturalmente, usted olvida que es el catalán la lengua que se habla en estas islas”.

“¿Qué es el catalán?”

“Pues la lengua de Cataluña, de las islas, de toda la costa mediterránea hasta Alicante. De Barcelona. De Lérida. De las zonas más ricas de la península”.

“Me deja usted asombrado. No tenía ni idea. ¿Otra lengua, señor? Pero yo diría que se parecen mucho: putain, como dicen en Francia”.

“¡Ah no, nada de eso! No se parecen en absoluto. Es una lengua mucho más bella. Más erudita, más literaria. Mucho más cercana al latín. Y por cierto, creo que la palabra es patois, señor; si me lo permite”.

Patois, eso es. Aunque le aseguro que la otra también es una palabra: la aprendí en algún lugar”, dijo Jack. “pero creo que no debo dármelas de erudito con usted, señor. Dígame, por favor: ¿suenan distintas al oído, al oído ignorante?”

“Tan distintas como el italiano y el portugués. Mutuamente incomprensibles, suenan distintas por completo. La entonación de cada una está en una clave musical totalmente diferente. Tan diferente como Gluck y Mozart. Este excelente plato, por ejemplo (y veo que han hecho lo posible por cumplimentar su encargo) es jabalí en español, mientras que en catalán es senglar”.

“¿Es carne de credo?”

“Cerdo salvaje. Permítame…”

“Usted sabe mucho. ¿Le importaría pasarme la sal? Es un plato excelente; pero nuca hubiera adivinado que era carne de cerdo. ¿Qué son esas cosas oscuras y blandas que saben tan bien?”

“Pues, la verdad… son bolets en catalán, pero no puedo decirle cómo se llaman en español. Probablemente no tienen nombre, nombre vulgar, me refiero, aunque el naturalista sabrá que corresponden al boletus edulis de Linneo.”

“¿Cómo…?”, empezó a decir Jack, mirando a Stephen con sincero afecto. Se había comido casi un kilo de cordero y ahora el jabalí, y se había animado a hablar, como si el jabalí le diera la energía que el manso cordero no le había dado. “¿Cómo…?” Pero dándose cuenta de que estaba a punto de interrogar a un invitado, salió del paso tosiendo y avisó al camarero con la campanilla, mientras juntaba las botellas vacías al borde de la mesa.

Sin embargo, la pregunta estaba en el aire y sólo alguien muy reservado, repelente o malhumorado hubiera tratado de ignorarla. “Yo crecí en esas tierras”, observó Stephen. “Pasé gran parte de juventud en Barcelona con mi tío y en Lérida con mi abuela, en el campo. Debo de haber vivido más tiempo en Cataluña que en Irlanda; de modo que cuando regresé a mi país para ir a la universidad, los problemas de matemáticas los hacía en catalán, porque los números en esa lengua acudían a mi mente con más naturalidad.”

“Así que seguramente lo habla como un nativo, señor”, dijo Jack. “¡Qué maravilla! Eso es lo que yo llamo aprovechar los años de infancia. Quisiera poder decir lo mismo de mí.”

(Primera edición en inglés de 1970)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Acabo de leer y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a “¿Qué es el catalán?” – Conversación del capitán Aubrey y el doctor Maturin

  1. Velez dijo:

    Nadie ponía en duda la unidad de la lengua y del territori hasta la llegada del PP XDDD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s