Comparando escenas (1)

Con la entrada de hoy me he propuesto empezar una serie que se basará en la comparación de escenas sospechosamente parecidas. No sé cada cuantos días redactaré una nueva, pero ya tengo varias en mente (y en dvd para hacer las capturas, claro).

Hace unos días se cumplieron 50 años del estreno de una de las películas más inquietantes del séptimo arte: Psicosis (Psycho). Muchas son las cualidades de este filme, y muchos son los pequeños detalles que la conforman: las gafas oscuras del policía, a modo de cuencas vacías; el agua de la ducha que, sorprendentemente, no moja el lente de la cámara; el cuadro que tapa el agujero por el cual espía Norman Bates; el último plano de Perkins… en fin, demasiadas cosas como para ponerlas todas en una sola entrada .

La primera vez que salía un retrete en una película, chocolate fundido en vez de sangre y, lo que decía antes, la ducha que no moja a la cámara

Quizás lo más chocante de todo sea su guión. Es cierto que Hitchcock ya había utilizado anteriormente la técnica del “McGuffin” en películas como la que había estrenado un año antes, Con la muerte en los talones (North by Northwest), pero esta vez de forma aún más extensa. ¿Qué es un McGuffin? Pues consiste en empezar una película de tal modo que el espectador crea que la historia que se narrará tendrá que ver con lo que parece, pero súbitamente, la dirección de la historia cambia. En Con la muerte en los talones nos hacen creer que veremos una película sobre las tribulaciones de un publicista en una ajetreada Nueva York, pero a los cinco minutos nos vemos envueltos en una trama de espionaje de la que, como el propio protagonista, casi no sabemos cómo nos han metido ni de quien te puedes fiar. Digo que en Psicosis se llevó casi al límite puesto que no es hasta que no pasa media hora que la película toma un rumbo totalmente diferente y las preocupaciones del espectador pasan a ser otras las cuales eran imposible que se tuvieran en mente.

Gracias a Hermann, este edificio tiene mucho ritmo… 

Y llegamos a la comparación de escenas. Y la comparo con Pulp Fiction. No es raro que mirando en varias webs nos mencionen las coincidencias: la película de Tarantino utiliza también el recurso del McGuffin ya que el espectador cree que la historia tendrá que ver primero, con un par de ladrones, y luego creemos que irá sobre algo que brilla en un maletín. Ni lo uno ni lo otro. Esa es una comparación un poco pillada por los pelos. En cambio hay otra, mediante una escena, en la que queda claro la influencia hitchckoniana en Tarantino: Marsellus Wallace, el jefe mafioso, cruzando el paso cebra ve a Butch por su barrio y pone una expresión en el rostro muy parecida a la del jefe de Marion Crane cuando la ve en su coche, dirección “a otra ciudad” cuando a esa hora lo más lógico es que ya estuviese, o casi, en su lugar de trabajo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s