“Nueve Reinas” (2000) F. Bielinsky

La picaresca. El género literario que España exportó al mundo. El primero fue Lazarillo de Tormes, pero el significado de la palabra ha variado con los siglos. Lazarillo mentía para salir beneficiado, sí, pero pocos lectores podrían decir que no hiciese justicia para consigo mismo. ¿¿¿Que no la habéis leído??? Mal, muy mal. Es cortita y es tierna. Incluso triste. Y tiene bellas escenas. Por cierto, durante mucho tiempo no se supo quien había su autor: recientemente se ha publicado que fue un tal Diego Hurtado de Mendoza, un noble con cierta información que, si por aquella época no lo eras, difícilmente se podían saber cosas que se cuentan en la novela.

Con el paso de los años llegó el cine, y el género picaresco mutó al género de los timadores, una variante de la cual también el cine español fue pionero con Los tramposos (y voy a enlazar la escena más famosa de la película porque es una auténtica maravilla)

¿Habéis visto El Golpe, ganadora del Oscar a mejor película en 1973? ¿Y habéis visto The Score, último trabajo de Marlon Brando, y con Robert deNiro y Edward Norton? Pues bien, si veis los dos siguientes vídeos (el comienzo de la primera, el tráiler de la segunda) quizás comprobéis cuantas similitudes hay con la española:

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que Nueve Reinas también tiene como referencia a Los tramposos, y no podía ser de otra forma que con las famosas estampitas… y es que en Argentina a los sellos se les llama estampitas…

Lo más interesante de este film de Bielinsky, además de la actuación de Ricardo Darín y el guión, con el cual nunca sabes, hasta el sorprendente final, quién está engañando a quién (con esto también me refiero a si el guionista nos está engañando a nosotros, los espectadores), es la credibilidad de esos dos timadores de poca monta, un poco desgarbados aunque vistan con perenne corbata, con total carencia de la elegancia de un Paul Newman, pero con los dos pies en la tierra, mejor dicho, en el asfalto, en la acera, en definitiva, en la calle. Todo esto enmarcado en la etapa del “Corralito”, la crisis económica que azotó hace una década a Argentina y que, como buena película argentina que se precia, retrata fielmente el momento presente de rodaje pero que, milagrosamente, es capaz de reflejar cualquier momento futuro en el que alguien, como ha sido mi caso, vea la película.

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