“Conta’m la veritat sobre l’amor” de Santiago Forné

Ja fa moltes setmanes que vaig acabar de llegir la novel·la. Fa moltes setmanes que volia escriure aquest post. No sabia mai com encarar aquesta tasca. Perquè tot i haver acabat fa setmanes, la història no s’en vol anar del meu cap, em persegueix dia a dia.

No vull gosar dir que m’ha canviat la vida, però sí que podria ser un dels molts granets de sorra que estan fent que hi hagi una metamorfosi en mi. Portava massa temps amb el cap cot, i llegir les peripècies de Víctor Verchili, trobar-hi semblances amb un servidor i veure que algunes coses són possibles que es donin, han aconseguit que comenci, com a mínim, a somriure més sovint.

L’autor, Santiago Forné

Ah, l’amor… apareix quan tu estàs a Tinduf i ella a un llit parisenc amb un americà… serà aquesta la veritat? No vull donar cap resposta concloent a aquesta pregunta, perquè per fortuna no n’hi ha. Però, com diu la cançó, everybody needs somebody to love, no importa on estigui aquest somebody ni on estiguis tu, mentre sàpigues on està. Tot és possible. No importa que hagis d’aclarir que no ets filòsof (que no ets polític), que hagis de dir constantment que ets professor de filosofia (politòleg), que llegeixes poesia però que no l’escrius perquè és més sa, perquè, sortosament, la lògica sovint presenta excletxes per on s’infiltra la desraó.

Durant la primera setmana després de finalitzar la lectura tenia pensat escriure sobre els llocs amb els que he coincidit geogràficament amb Verchili. Només he coincidit en un. Restaurante Las Eras a La Font de la Figuera. Difícilment podia escriure un post llarg sobre això.

I llavors, aquesta nit, m’ha vingut el flaix: coincidències, no en el contingut, sinó amb el llibre físicament. A les dues últimes entrades ja he escrit sobre coincidències (una altra? Va, vinga, vale, d’acord: a Mariona A. la vaig conéixer (= parlar) mentre comprava el llibre i me’l signava Santiago Forné; a Mariona T. la vaig conèixer mentre me’l llegia, tres mesos quasi justos, a falta d’un dia, després). Però no només això. Dóna igual el que faci: sé que, més tard o més aviat, coincidirà d’alguna forma amb una altra cosa. Com dir a l’Anna i a l’Aurora (gelosia de veritat o ho feien veure? Dormo més content pensant que era vertadera…) que no els escric res al blog perquè no han coincidit en cap cosa i al vespre sortir una noticia on sí que coincideixen…

I que té a veure tot això amb la història de Víctor i Sira? Doncs, des del meu prisma, molt: un professor de filosofia, com un politòleg, busca massa cops la racionalitat. Però, ah, sorgeix l’amor i la racionalitat se’n va, per sort, a fer punyetes.

Feu-me cas: si voleu ser una mica més feliços, busqueu coincidències emocionals i no en busqueu cap resposta. Somriureu més freqüentment i en voldreu trobar més i, per a trobar-ne, haureu de fer més coses i us ho passareu millor.

PD1 Fa una setmana justa estava disfressat de Jake Blues i, ara mateix, està sonant al mp3 la cançó… coincidències…

PD2 Anna, Aurora: sé que us dec un post, vàreu coincidir, tot i no ser oftalmòlogues :^)

PD3 Possible coincidència: el carrer Ferlandina 43 (on es va fer un acte de clausura de la tertúlia 2.0 de la novel·la) potser comparteix paret amb el carrer Lluna 22 (on em vaig disfressar de Jake Blues quasi un mes abans)…

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En el Rancho Grande, le pedíamos a Dios…

Psicoanalicemos Barcelonas, Nueva Yorks y corazones que se van. Rotondas que bien merecen un vídeo. Cena multitudinaria (en cantidad y calidad). Lost en Bailando con Lobos (a falta de café, buenos son unos cocos). Guitarras que tomben, tomben, tomben. Amanecer soleado mientras se descubre un olivo.

 

Ratones, serpientes y águilas masajeando espaldas. La noviolencia, la verdad y el amor en un campo de tennis.

Tres collages estacionales. De la mesa a los brazos. Ciegos que corren. Demasiadas huelgas de hambre. ¡¡5… 4… 3… 2… 1… 0!! Nuestros sueños están más allá de alambrada electrificada. Colchonetas para entrar a bases militares. “Voy a ser bestia…” Huevos más resistentes que porras. Tortillas más resistentes que porras. Spaghettis más resistentes que porras. Caballos y perros nobles. De Nashville a Oyambre. Voces que vuelven y emocionan. Allá en el Rancho Grande, allá donde vivíamos. Masaje en el túnel de piernas. Histeria histérica. Disturbios en en el Salón Infantil. Nadando hacia el Peñón. Catálogo de prisiones. Un abrazo ¿un qué? Un beso. Muchos abrazos ¿muchos qué? Muchos besos. Sólo le pedimos a Dios que la guerra no nos sea indiferente.

Y todo ello amenizado con diferentes formas de aplaudir…

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Mariona

 En dos días, este nombre femenino, típicamente catalán, me está siguiendo. 

Es verdad que me siguen de forma diversa. Pues tres son las Marionas, y sólo dos son conscientes de este seguimiento. Una se apellida A. (la primera), otra se apellida L. (la segunda) y la última y tercera se apellida T. (hasta que no lo he escrito no me he dado cuenta que siguen, incluso, un orden alfabético).

1.- A. : publicó en su muro que se sentía algo triste y lo acompañó con la canción, de Yann Tiersen, “Comptine d’us Autre Eté: L’aprés Midi”. Yo le comenté que este corte de la BSO de Le fabuleux destin d’Amelie Poulain (y también de Good Bye, Lenin!) ya no me provoca melancolía, por haberla escuchado tantas veces, pero que sí lo continua haciendo “Sur le fil”. Y también le recomendé que en momentos así, es mejor escuchar algo más alegre, como es “La Noyée” (el acordeón durante la escena en que Amelie ayuda al ciego). Contestó a mi comentario. Bien, era muy probable que me contestase, así que el seguimiento fue consciente. Nada extraño. Ya nos habíamos comentado y contracomentado otras veces. Nada extraño. Nada a resaltar salvo que siempre es bonito que te comenten en el muro de Facebook (a mi al menos me lo parece).

2.- L. : cuando miré en el mail que “Mariona A. ha comentado su publicación” me pareció normal. Pero justo encima de éste, había otro que decía “Mariona L. ha publicado en tu muro”. Al principio, leí rápido y supuse que eran la misma. Luego, cuando leí más detenidamente, me di cuenta que no. ¡Anda! Me sorprendió gratamente pues, aunque siempre me cayó muy bien, no llegué a tener mucho contacto directo con ella (no he puesto “no hablé mucho con ella” ya que con pocas personas he hablado mucho en mi vida… bueno, ella creo que entiende lo que quiero decir, y creo que, ya sea por vía de la primera Mariona, o por otra persona que me figuro que también leerá esto, es muy probable que lo lea). En este caso, también el seguimiento es totalmente consciente. Y además me encantó que me “siguiera” de esta forma: lo menos que podía hacer era agradecérselo. Quizás, con mi comentario, pareció que sólo agradecía lo que ella había escrito. Aquí lo dejo claro: también agradezco que me escribiese.

3.- T. : Ella no sabe nada, y si alguien del postgrado lee esto (ahí las opciones no son muy elevadas), quizás pueda informarle, y si no, lo haré yo mismo. Es muy curioso. El segundo día de estas coincidencias, ha sido muy fructífero en cuanto a lo personal y lo afectivo se refiere. No es lo mismo estar en clase (aunque no sean clases corrientes) que comer en el Parc de la Ciutadella. Después hemos ido a “L’Antic Teatre” y, allí, en un momento dado, W. nos explicaba a mi y a Mariona T. su experiencia por México, y su cambio de ver la vida, y la conversación ha ido tomando tintes filosóficos sobre la razón y el corazón, y la relación ser humano-Naturaleza. Bien, muy interesante. Es un lugar, la terraza de este bar, que invita a ello y a mucho más. Y mientras hablábamos /an, de algún altavoz que no he podido localizar, sonaba, oh, sorpresa, “Les jours tristes” ¿y esto qué es? Pues el segundo corte de la BSO, compuesta por Yann Tiersen, para Le fabuleux destin d’Amelie Poulain. Y como sólo sonaban los primeros compases, la música, cada cierto tiempo, volvía a repetirse. Luego no he podido parar de pensar en otra cosa…

¿Alguien sabría decirme qué ocurre aquí?

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“Nueve Reinas” (2000) F. Bielinsky

La picaresca. El género literario que España exportó al mundo. El primero fue Lazarillo de Tormes, pero el significado de la palabra ha variado con los siglos. Lazarillo mentía para salir beneficiado, sí, pero pocos lectores podrían decir que no hiciese justicia para consigo mismo. ¿¿¿Que no la habéis leído??? Mal, muy mal. Es cortita y es tierna. Incluso triste. Y tiene bellas escenas. Por cierto, durante mucho tiempo no se supo quien había su autor: recientemente se ha publicado que fue un tal Diego Hurtado de Mendoza, un noble con cierta información que, si por aquella época no lo eras, difícilmente se podían saber cosas que se cuentan en la novela.

Con el paso de los años llegó el cine, y el género picaresco mutó al género de los timadores, una variante de la cual también el cine español fue pionero con Los tramposos (y voy a enlazar la escena más famosa de la película porque es una auténtica maravilla)

¿Habéis visto El Golpe, ganadora del Oscar a mejor película en 1973? ¿Y habéis visto The Score, último trabajo de Marlon Brando, y con Robert deNiro y Edward Norton? Pues bien, si veis los dos siguientes vídeos (el comienzo de la primera, el tráiler de la segunda) quizás comprobéis cuantas similitudes hay con la española:

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que Nueve Reinas también tiene como referencia a Los tramposos, y no podía ser de otra forma que con las famosas estampitas… y es que en Argentina a los sellos se les llama estampitas…

Lo más interesante de este film de Bielinsky, además de la actuación de Ricardo Darín y el guión, con el cual nunca sabes, hasta el sorprendente final, quién está engañando a quién (con esto también me refiero a si el guionista nos está engañando a nosotros, los espectadores), es la credibilidad de esos dos timadores de poca monta, un poco desgarbados aunque vistan con perenne corbata, con total carencia de la elegancia de un Paul Newman, pero con los dos pies en la tierra, mejor dicho, en el asfalto, en la acera, en definitiva, en la calle. Todo esto enmarcado en la etapa del “Corralito”, la crisis económica que azotó hace una década a Argentina y que, como buena película argentina que se precia, retrata fielmente el momento presente de rodaje pero que, milagrosamente, es capaz de reflejar cualquier momento futuro en el que alguien, como ha sido mi caso, vea la película.

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“Vénen turbulències” de Sara Bailac

 

Envejo profundament a aquelles persones capaces de memoritzar-se llargues estrofes de llargues poesies (sense acompanyament musical, és clar). Jo no puc. El meu cervell, en el mateix moment d’identificació visual d’una poesia, es torna opac en la qüestió memorística i, tot i que hi treballa de valent per entendre i extraure tot el significat i el sentit del/de la poeta/essa, es veu incapaç de quedar-se amb un sol vers i així poder, en una d’aquells sopars que tots imaginem quan som al llit i som el centre de la nit, recitar de manera que, en la vida real, estiguis entre la línia de la intel·lectualitat i la pedanteria.

Això no vol dir que a vegades no em recordi de frases escrites en prosa, però entre la meva timidesa, barrejada amb la meva minsa capacitat oralística i sumada a que en poques ocasions te’n recordes en el moment just de la frase que et sabies, doncs no sovintejo en l’art del recital.

(si cliqueu la seva foto, anireu a la seva pàgina personal)

Tot això fa referència al fet que ja fa uns quants dies (bé, en realitat, setmanes) vaig llegir Vénen turbulències de Sara Bailac i que, seguint un costum que m’he imposat aquí, volia ressenyar-ho, com ja he fet en altres ocasions amb llibres que m’han agradat des del dia que tinc aquest bloc.

És poesia? Sí. És prosa? Sí (no?). M’en recordo d’alguna? No. Doncs llavors és més poesia que prosa. Sí, i tant. No sovintejo la poesia. És un dels temes literatulístics que tinc pendents. Però no podia deixar passar un llibret de poesia escrit per una politòloga… i més jove que un servidor! Seré sincer. No només el fet de ser de la professió em va convéncer a comprar-me’l: que l’autora estigués allà on el comprava (festa Tria Llibres de juliol) i el fetitxe de tenir els llibres signats pels seus autors em va fer donar aquest pas.

No. Encara no he estat sincer del tot.

Allà hi eren altres autors, podria haver-me comprat el llibre d’ells. La gota que colmó el vaso fou l’úlitm “vers” del segon poema, Set vides i mitja,: “És més fàcil viure les catàstrofes que pensar-les.” I mirar l’índex i veure que Casa i Homeless van seguides, sense saber què hi diuen, et treu un somrís. Sí, això em va impulsar a comprar-me’l.

No tinc traça en fer anàlisi de poesia. En realitat de prosa tampoc, però en aquest cas, sóc capaç (en comptadíssimes ocasions) d’entreveure els mecanismes que posa, en les novel·les o assajos, tot al seu lloc. Però en poesia sovint em perdo. Vaig començar a llegir Vénen turbulències l’1 de setembre passat: començava feina nova i em matriculava d’un postgrau. Així que el títol era premonitori, fins i tot al juliol, perquè ja sabia que el dia 1 passaria tot això. Són 67 pàgines (compto també les il·lustracions d’Oriol Malet, que si estan també són per alguna cosa, i no només per fer bonic), però vaig trigar 5 dies en acabar. Volia empapar-me bé del sentit i significat. I sí, vénen turbulències, però ja hi eren abans, no han parat o, potser, sembla que estan en stand by, quan sembla que no hi són, potser és que ens acostuma’t i, de tant acostumar-nos, no les notem. Però, ai, quan ens n’adonem… potser no són turbulències perquè, quan viatjem en avió, no sempre han d’haver-hi. És possible que siguin onades (Lava): van i venen, sempre hi ha un moment que no et mullen els peus, però aviat retornen, ara més febles i no et toquen, ara més fortes i arriben als genolls: et quedaràs mullat i amb pedretes i granets de sorra, alguns t’esgarraparan, però la següent onada, i el que portarà, són un misteri, potser et tirarà, potser no farà escuma.

Crec endevinar que, anteriorment, la zona de turbulències també ha estat bastant mogudeta (Penitència immerescuda, El retorn de l’heroïna moderna, Veniu, Portes al camp, Culpable de tot, Fer net) però, tot i així, en certa mesura, que tot estigui capgirat, que no sapiguem quin és el nostre camí a l’edat de 23 anys, també ens agrada en certs moments.

I abans que m’oblidi, i perquè la meva autoestima sempre està sota mínims, m’encanta Obsessions: no només pel que diu, també perquè (al·leluia!) el tinc memoritzat.

“Fer net”, recitat per la seva autora

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Oblida’t de mi perquè la merda se’ns menja

La merda se’ns menja – Els amics de les arts                        

¡Olvídate de mi! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind) – M. Gondry -2004

Sé prou bé
que puges a Verdaguer,
i és que jo des de Joanic
que no sé com posar-m’hi. I faig…
                                                            veure que
no t’he estat guardant seient,
i així molt discretament
aparto la maleta quan
et veig passar.
                                             Ho tinc tot mil•limetrat.                                             
Vas i dius: “està ocupat?”
i segurament penses que sóc
un passarell,
però abans de ser a Bogatell
potser ja t’he conveçut
perquè fugis amb mi i ho deixis tot.

Que no m’has dit
Que no m’has dit
si em queda bé la barba.
Que no m’has dit
Que no m’has dit
com ho tens per escapar-te amb mi.
Que no m’has dit
Que no m’has dit
              si vols que t’ensenyi un lloc on de nit és de nit               
si vols que t’ensenyi un lloc on de nit es de nit

I és que aquí
la merda se’ns menja.
I és que aquí
ja no s’hi pot estar.

Compartir,
pagar una hipoteca junts,
maleir cada dilluns
per haver allargat el diumenge.

I comprovar
que París et queda bé
i si plou no passa res.
Quin sonat va inventar
el paraigua?

Que no t’he dit
que Barcelona crema.
Que no t’he dit
que no és teva ni meva.
Que no t’he dit
que tot i no ser massa guapo sóc molt divertit.

I és que aquí
la merda se’ns menja.
I és que aquí
ja no s’hi pot estar.

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Comparando escenas (2)

Los Oscar del año que viene tiran la casa por la ventana y, para muestra, la concesión del honorífico: se lo han concedido a tres personas a la vez, algo extraño pero, según se mire, incluso justo.

Uno de los galardones será para el actor Eli Wallach. Y no podía dejar pasar esta oportunidad para el feo del mundo de l cine. Lo de feo no lo digo con intenciíon peyorativa, ya que fue él quien se encargó de encarnar a este personaje, con el nombre de Tuco, en El bueno, el feo y el malo. Y pocos habrán que digan, una vez vista la película, que más de la mitad del valor meritorio de la misma es gracias a su interpretación. Sí, Eastwood y Cleef también están bien, pero correctos como siempre: Eastwood necesitaba un poco más de expresión y Cleef, con esa cara que tenía, tampoco le era muy difícil ser el malo. Así que lo dicho, el mejor, para mi, Wallach.

Listen Blonde…

Y como aquí comparo escenas, en esta ocasión lo haré utilizando una de este western y otra de la que probablemente es la segunda película más conocida en las que haya trabajado Wallach: El Padrino III. Si comparamos con el resto de la trilogía, pues sí, esta la peor. Si comparamos con el resto de cine, pues la valoración determina que es una película mucho más que simplemente decente. En cuanto a las interpretaciones, una sobresale del resto del reparto: Andy García. Lograr un personaje que reúna en uno solo detalles de Michael, de Sonny y de Vito era muy complicado, y él pudo hacerlo. Pacino, Keaton y Wallach actúan pues como siempre, genial, pero no como nos habían acostumbrado (al menos los dos primeros) en las otras dos partes. Wallach interpreta aquí a un capo que, que como pasa siempre, sin querer decirlo pero insinuando, desearía que Michael se retirase…

Bienaventurados…

Hay dos escenas muy parecidas en esta película. Y no hay que ser muy listo para comprender que Coppola quiso homenajear de alguna forma, ya que estaba trabajando con Wallach, la película de Leone. En el primer fotograma, Tuco, el feo, desconfía del banquete que le ha preparado Sentencia, el malo, y entonces, Van Cleef mete su cuchara en el plato y se traga lo que ha cogido . En el segundo fotograma, don Altobello desconfía de los dulces que le regala, por su cumpleaños, Connie Corleone; como quien no quiere, Wallach se los da a probar a Shire y ella les da un pequeño mordisco.. si no habéis visto ninguna de estas dos películas, os voy a dejar con la duda de si alguno de estos manjares está realmente envenenado…

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